Ventajas de las canciones de cuna

Uno de los desafíos con los cuales los padres de un bebé se enfrentan es poner el niño a dormir. No es fácil habituarlos a dormirse en su cuna, y si bien podemos caer en la tentación de dejarles dormir en la cama con mamá y papá, esto termina por ser perjudicial tanto para la pareja como para el propio niño.

A la hora de hacer dormir a un bebé o a un niño pequeño, contamos con una herramienta muy importante: las nanas, o canciones de cuna. Pongamos en práctica hoy mismo estos consejos y ¡felices sueños!

Cómo cantarle al niño

Muchas madres y padres pensarán que nunca podrían hacer dormir a su hijo con lo mal que cantan. Pero es importante saber que una voz melodiosa es algo relativo: lo que al niño le ayuda es un tono de voz suave que le transmita serenidad, no importa si canta afinado o si desafina, no importa si olvida la letra de la canción de cuna o termina inventando una nueva cada noche. Al igual que cuando se le habla al bebé, importa más el lenguaje gestual y la entonación de la voz que la canción en sí.

Es bueno tomarse el tiempo necesario para arrullar al bebé. Ir bajando poco a poco el volumen de la voz hasta que sea imperceptible, pero que aún así el niño pueda percibir que su mamá o su papá están junto a él. Esto les genera serenidad y disposición al sueño.

Música y lenguaje

Las canciones de cuna son un estímulo lingüístico más de tantos a los que está expuesto el bebé. Una buena idea es hacerles escuchar canciones de cuna en otro idioma, especialmente si se espera que el niño se familiarice pronto con una segunda lengua.

Existen cintas especiales para bebés en las cuales el niño puede escuchar diferentes instrumentos musicales junto con sonidos relajantes (el mar, por ejemplo). Sin embargo, hacerles escuchar una cinta no sustituye la interacción con el bebé que se obtiene al cantar uno mismo la nana.

Una actividad relajante

Después de haber escuchado al niño llorar, también sus padres necesitan poder relajarse. Si te habitúas a cantarle suavemente a tu hijo, descubrirás que no solamente el bebé se siente mejor sino que también tú te relajas con esta actividad. Regulando tu voz para que suene suave, descansarás de las tensiones acumuladas. Y, tenlo por seguro, observar el rostro de tu bebé dormido te llenará de paz.

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