Qué pasa cuando no se desencadena el trabajo de parto

El parto normal en general se desencadena sin intervención médica en torno a las 40 semanas. Es normal, sin embargo, que se produzca antes o después, entre las 38 y las 41 semanas de gestación. Algunas embarazadas entran en labor o trabajo de parto incluso varias semanas antes de la fecha en que finalmente dan a luz pero algunas otras llegan a la fecha límite sin indicios de parto.

Hasta cuándo esperar sin riesgos

Si llegadas las 40 semanas de gestación no hay indicios de que vayas a parir pronto, el médico deberá evaluar cuidadosamente cuál será la fecha límite antes de proceder a una inducción o una cesárea. Todo dependerá de tu estado de salud, el del feto, su tamaño, el estado de la placenta, entre otros factores. Algunos médicos esperan sólo hasta finalizar las 40 semanas mientras que otros dan un margen de tolerancia aún mayor y recién inducen el parto en la semana 42.

Inducir el parto muy tempranamente puede traer complicaciones, ya que el feto aún no se terminó de desarrollar completamente pero dejarlo más tiempo también es riesgoso, debido a la falta de espacio y el envejecimiento de la placenta (por lo que el feto recibe menos oxígeno y alimento).

Cómo se realiza la inducción

Si las condiciones del feto y de la madre son buenas, el médico puede optar por desencadenar artificialmente el parto con medicación e intentar igualmente un parto vaginal. En este caso se debe controlar regularmente a través de monitoreo o ultrasonido el estado del feto para asegurar que no exista sufrimiento fetal.

Para comenzar la inducción se suministrará a la mujer una hormona que desencadena contracciones dolorosas, la oxcitocina. Es esta sustancia la que regula naturalmente el trabajo de parto. Cuando es suministrada a través de suero, las contracciones se vuelven rítmicas y más dolorosas, ayudando a que el cuello del útero dilate más rápidamente.

Luego de la colocación del suero, deberían aumentar las contracciones, la dilatación y el bebé debería encajarse en el canal de parto. Si esto no sucede o el bebé comienza a mostrar sufrimiento fetal, deberá recurrirse a la cesárea.

Por qué no me pongo de parto

Las razones por las cuales el trabajo de parto no se desencadena solo pueden ser muchas y dependerán de tu cuerpo y de tu bebé. Algunas mujeres simplemente no experimentan contracciones durante sus embarazos y por lo tanto, no pueden parir naturalmente. En otros casos la ansiedad y el nerviosismo por la aproximación del parto hacen que se liberen grandes cantidades de adrenalina, inhibiendo la segregación de oxcitocina.

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