Mitos sobre el embarazo

El embarazo es uno de los momentos en la vida de la gente en que más dudas e incertidumbre tienen. Es natural, pues, seguramente desde el inicio de la humanidad causa gran curiosidad y asombro presenciar el nacimiento de un ser humano. También es uno de los temas que han suscitado mayor cantidad de mitos y leyendas, quizás porque en épocas anteriores era causa de altos índices de morbi-mortalidad tanto para la madre como para el nonato.

Pero ahora estamos en pleno siglo veintiuno, y es hora de dejar atrás los mitos sin fundamento. La ciencia nos ha dado herramientas para comprender en forma mucho más cabal el milagro de la vida

Ya lo decía mi abuela

“Pararse de cabeza luego del coito favorece la fecundación”. Y en forma opuesta, “Saltar luego del coito impide el embarazo”. Nada más risible. Y sin fundamento, por si vale aclarar. Los espermatozoides tienen movilidad propia, y son bastante tenaces, una vez depositados con el líquido seminal se moverán sin pausa hasta cumplir su destino de fecundación, más allá de que la gravedad les juegue en contra, o a favor.

“La forma de la panza y su altura indican el sexo del bebé”. Nada más falso. No hay forma de determinar el sexo del bebé, salvo que se vea a través de una ecografía o un examen genético. En realidad el tono muscular del útero es el que determina la altura y la forma de la panza, así que una mujer puede tener tres hijos varones, y la forma de la panza del primer embarazo ser completamente diferente al del primero.

“En el embarazo hay que comer por dos”. No, no y no, de parte de la ciencia. Hay que comer saludablemente, pero no por dos. Se trata de comer mejor y no más.

“Si no como lo que me dictan mis antojos el niño nacerá con una mancha con la forma del antojo”. No. Los antojos son deseos de comer ciertos alimentos, y se fundamentan en necesidades fisiológicas de la madre y en aspectos psicológicos. Los antojos del bebé o manchas en la piel no tienen nada que ver con los deseos o antojos de la madre.

“La forma de la cara de la madre indica el sexo del bebé”. Esto también es mito. La forma de la cara se ve afectada por las hormonas circulantes en sangre, por el nivel de hidratación y de retención de líquido, además de cómo la piel se ve afectada por el embarazo.

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