La fertilidad después de los 35 años

Existe una estrecha relación entre fertilidad y edad tanto en el hombre como en la mujer. Tanto los óvulos como los espermatozoides van envejeciendo con el paso de los años, lo que genera mayores complicaciones para lograr la concepción y llevar adelante un embarazo sin riesgos.

Por qué es tan importante la edad

Los óvulos se producen antes del nacimiento de la mujer. Al nacer, la mujer cuenta con una cantidad aproximada de 4000 óvulos que irán madurando paulatinamente hasta alcanzar la edad reproductiva tras la primera menstruación. Desde allí, se liberará uno cada mes. Con el paso de los años, los óvulos no sólo maduran, sino que también envejecen, a mayor edad, mayores riesgos.

Luego de los 35 años, la calidad de los óvulos comienza a decaer. De aquí en adelante es posible que aumenten las dificultades para concebir o incluso si se logra el embarazo existen mayores posibilidades de sufrir un aborto espontáneo o que el feto desarrolle algún tipo de problema.

Cuestión de porcentajes

Durante la edad de mayor fertilidad, aproximadamente entre los 18 y los 30 años, las posibilidades de concebir son bastante altas. En general, las parejas sanas no tardan más de seis meses en lograr el embarazo, aunque algunas pueden llegar al año. El 25% quedan embarazadas en el primer intento.

Luego de los 35 años y más aún al llegar a los 40, estas cifras cambian alarmantemente. Sólo el 40% de las parejas que intentan buscar un embarazo logran conseguirlo de manera natural dentro del primer año. Estas diferencias se deben, en primera medida, a la calidad de los óvulos pero también a que muchas mujeres de más de 35 o 40 años ovulan menos que años atrás.

Qué ocurre si me embarazo después de los 35 o 40 años

El embarazo a esta edad es de alto riesgo y requiere de ciertos cuidados médicos. Lo principal es asistir a todos los controles para evaluar cómo avanza la gestación. Debido al aumento de las posibilidades de que el feto padezca algún desorden genético es habitual realizar estudios como la amniocentesis para descartar la existencia de cualquier problema.

Después de los 35, crecen las posibilidades de parto prematuro. La necesidad de recurrir a la cesárea aumenta al doble con respecto a una mujer menor de 30 años.

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