La limpieza excesiva hace mal

Todos los extremos son malos y, aunque nos parezca mentira, la limpieza en exceso también lo es. Preservar a un niño de un ambiente en el que pueda estar en contacto con gérmenes, virus y bacterias hace que su sistema inmunológico no se desarrolle adecuadamente.

A largo plazo, este exceso de limpieza puede hacer que el niño padezca alergias por no haber elaborado defensas para virus y bacterias comunes.

Cuando la limpieza es una obsesión

Mantener el ambiente con la temperatura adecuada todo el año, ya sea con calefacción o aire acondicionado, limpiar obsesivamente con detergentes los utensilios del bebé, sus juguetes y su ropa, no dejarlo en el piso, no dejarlo jugar con tierra, etc. son actitudes comunes de muchas mamás primerizas. Es común creer que la limpieza en exceso hará que nuestros niños se enfermen menos pero es exactamente al revés.

Ayudar al cuerpo a desarrollar las defensas para protegernos de los gérmenes comunes es mucho más sano que estar en un lugar hermético, donde nada entre ni salga.

La limpieza en su punto justo

Cuando se trata de bebés, dejarlos andar libremente es fundamental. La tierra y el polvo no los dañarán, por el contrario, nos ayudarán a formar niños más sanos y fuertes. De igual manera es preferible no ser tan rigurosos con la limpieza de los utensilios de cocina, la silla del bebé y sus juguetes.

Aunque es fundamental lavarlos con agua y japón tras cada uno o cuando se ensucien, no es necesario utilizar detergentes especiales ni hervir biberones, chupones o juguetes.

Un ambiente ventilado es mejor que uno calefaccionado

Otro error común es intentar mantener la temperatura constante durante las cuatro estaciones del año. Esto también genera muchos problemas relacionados con las alergias y las enfermedades respiratorias.

El uso del aire acondicionado debe ser moderado, nunca debemos estar dentro de casa como si fuera pleno invierno. Aunque sintamos un poco el calor, es mejor mantener una temperatura adecuada y no un frío excesivo. Pero además, el uso constante del aire acondicionado hace que se mantengan en el aire posibles alérgenos. Por eso, aunque haga calor es importante ventilar las habitaciones.

Con la calefacción excesiva ocurre algo similar. Es el ambiente ideal para que se expandan los causantes de las alergias. Nunca debemos estar en casa como si fuera pleno verano, es mejor llevar un sweter fino y mantener una temperatura tolerable pero no excesivamente calurosa.

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