Cuidados

Cuidado con las travesuras

Escrito por Enrique Lopez / 24 de enero de 2012

Las travesuras infantiles son algo normal de todos los niños y forma parte de su desarrollo hacia la madurez. Pero tenemos que tener cuidado por si estas travesuras pudieran causarle algún daño a los pequeños.

Hay veces que se alían entre sí para hacer travesuras

Hay veces que se alían entre sí para hacer travesuras

En el momento que los niños empiezan a intentar andar, se abre un nuevo mundo para ellos y lo que quieren es aprender, experimentar y tocarlo todo. En este momento es cuando más pendiente deben estar los padres de ellos.

Hay que tener mil ojos pero si se toman algunas medidas, todo será mucho más fácil. Por ejemplo, una buena idea es tapar todos los enchufes de la casa para evitar que metan sus pequeños deditos, o guardar en armarios altos aquellos elementos que puedan ser tóxicos (geles, champús, suavizantes…). También es conveniente cerrar las puertas, especialmente la de la cocina o la de la terraza, para que no puedan acceder y evitar, así, cualquier posible peligro con los electrodomésticos.

Cuando crecen…

En la franja que va de los 3 a los 6 años, los niños ya se mueven de manera autónoma y sin ningún tipo de problema. Precisamente es ahora cuando más travesuras hacen. Todos hemos hecho alguna travesura en nuestra infancia, pero todo depende del carácter del pequeño, es decir, aquellos niños más inquietos y activos son más traviesos que los que son más tímidos y miedosos.

La mayoría de las travesuras nos harán reír, debido a la originalidad o el ingenio que demuestran los pequeños. Muchas de ellas las hacen por imitación a los mayores. Es normal que, por ejemplo, una niña se pinte la cara, tras ver cómo su madre se maquilla, o que un niño se llene la cara de espuma porque ha visto a su padre afeitarse.

No os preocupéis, es algo normal

Quizá lo que realmente preocupa de las travesuras es que se pueden convertir en pequeños accidentes pero, como todo, hay que saber afrontarlo.

Los niños no tienen desarrollado el sentido del peligro como los adultos, por lo que no valoran el miedo igual que nosotros. Lo que tenemos que hacer es regañarle si, por ejemplo, le vemos jugando con un cuchillo y explicarle las posibles consecuencias. Nunca debemos reírle las gracias en aquellas acciones que le pongan en peligro, pues el pequeño lo tomará como algo bueno que puede repetir para que sus padres le aplaudan.

En cuanto a las cosas que rompen, tener claro que es algo normal. Pero, antes de que cometan cualquier tropelía o cuando se ofuscan con algo que no pueden hacer, lo mejor es buscar algo con lo que llamar su atención inmediata para que desista. En estos casos, suele funcionar con su peluche favorito.

Porque si hay algo que realmente quieran como a su propia vida, son sus muñecos. Y, especialmente, las mascotas. Uno de los peluches más cotizados es, de hecho, rizo, el erizo de Génesis. Este peluche de trapo protagoniza la última campaña de la aseguradora. ¿Quieres verlo?

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