Luego del parto, suelen aparecer algunos sentimientos negativos como respuesta a los magníficos cambios que debemos afrontar. Es normal sentirse poco atractiva o sentir nostalgia por la panza siempre que desaparezcan en pocas semanas y no repercutan en nuestra relación con el bebé.
El parto es el punto culminante de un largo proceso que se ha ido desarrollando durante nueve meses pero también es el inicio de un nuevo camino para todos. La felicidad y la alegría por la llegada del nuevo integrante puede verse opacada por emociones difíciles de entender.
El duelo por el bebé “perdido”
Luego del parto la mujer pasa por un gran caudal de emociones diferentes. Es normal que se sienta triste, extrañe “su panza” y recuerde nostálgicamente cómo era todo cuando el niño no había nacido. Si bien todas esperamos con gran ilusión a nuestros niños, el nacimiento implica “un despegue”, el bebé ya no es solamente nuestro. Esto angustia a muchas mamás que ven el parto como una pérdida.
También ocurre que la mujer se siente desplazada, ya que deja de ser el centro de atención. Durante la gestación, es ella quien recibe todo el cuidado y las atenciones que luego le serán dados a su hijo y en una etapa de tanta sensibilidad, sentirse a un lado puede doler mucho.
La inseguridad y el miedo por el nuevo aspecto
Reencontrarnos con nuestra imagen luego del nacimiento del bebé es otro punto difícil para muchas mujeres. El cuerpo ya no es el mismo y probablemente, nunca lo volverá a ser. Durante los primeros días o semanas se deberá luchar con heridas que duelen, molestias, una panza que se niega a desaparecer y poco tiempo para nosotras mismas. El descanso, el baño relajante y el cuidado personal quedan relegados a un segundo plano.
Todas sabemos que será así, sin embargo, para muchas es inevitable sentirse mal con su propio aspecto. Para algunas será simplemente “un no gustarse” pero para otras mujeres puede significar un verdadero trastorno, ya que esa inseguridad que su supuesta fealdad les da hace que pierdan el interés en su pareja y se incremente lentamente la obsesión por el cómo se ven.
Cuando estos sentimientos pueden ser un problema
Estos sentimientos son completamente normales y pueden durar más o menos tiempo dependiendo de cómo se adapte la mujer a su nuevo rol de madre. Sin embargo, en algunas situaciones es necesario consultar al médico para descartar que se esté padeciendo una depresión más severa o algún otro problema.
Aunque la mujer no tenga antecedentes de depresión, ansiedad o cualquier otro trastorno, es recomendable hablar con el médico si nota que estos síntomas repercuten negativamente en su relación con el bebé o comienzan a interferir en su vida afectiva.
Tags: Depresión post-parto, Puerperio, Sentimientos negativos
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