Es una costumbre que sigue vigente en muchas familias. A la hora de elegir un nombre para el nuevo bebé, hay quienes siguen optando por repetir el nombre que hace años está en la familia. Pero, ¿cuánto hay de tradición y cuánto es un mandato familiar?
Elegir el nombre de nuestro hijo es muy importante, ya que un nombre es lo primero que nos marca como personas. Un nombre se lleva durante toda la vida, y por eso no es una decisión que deba tomarse a la ligera.
Mientras que muchas familias respetan a rajatabla el repetir un mismo nombre de generación en generación (ya sea solo o combinado con otros), a otras personas esta costumbre les parece una imposición y algo a lo que se oponen. Si tu familia (o la familia de tu pareja) tiene esta tradición y quiere que tú la perpetúes con tus hijos, hay determinadas cosas que debes considerar.
La historia de la familia
Si el bisabuelo, el abuelo y el padre se llaman, por ejemplo Roberto, es natural que todos estén esperando que llames así a tu hijo varón. De esta manera, el niño tendrá una pertenencia muy marcada con su familia de origen. Sin embargo, con un nombre con mucha historia pueden venir –aún sin proponérselo- muchas presiones para el pequeño por nacer.
¿Acaso todos sus antepasados han sido abogados, o médicos? El niño en el futuro se sentirá inclinado a seguir sus pasos en una vocación que, tal vez, no sea la suya.
Una opción intermedia para homenajear a uno o más familiares es utilizar el nombre acompañado por otro (por ejemplo, llamarlo Juan Roberto): de esta manera, se le da al niño un nombre único pero a la vez se respeta la tradición y el homenaje a quienes lo precedieron. Y, si en el futuro al niño no le gusta su segundo nombre, no tiene por qué utilizarlo.
Los nombres de moda
Si hablamos con nuestros amigos con hijos o visitamos una guardería, notaremos que los niños no suelen llamarse de la misma manera que los adultos: la moda dicta que de un año a otro se utilicen nombres distintos. Por eso, repitiendo un nombre familiar tal vez le des a tu hijo un nombre que a sus amigos el día de mañana les resulte extraño, curioso o “de viejo”.
Piénsalo bien: un nombre neutral como Juan, María, Martín, Ana, Pablo o José probablemente no te traiga problemas. Pero si quieres homenajear a tu tía abuela Eduviges o a tu abuelo Serapio, tal vez te convenga elegirlos padrinos del bebé antes de repetir sus nombres.
La libertad de los padres
Todo esto no implica que haya que renunciar de una vez por todas a esta tradición. Si los padres, de mutuo acuerdo, se sienten cómodos repitiendo un nombre familiar y les resulta grato llamar de ese modo a su hijo, no está mal que lo hagan así.
Pero lo que no debes permitir es que tus padres, tus hermanos, tus cuñados o tus suegros decidan el nombre a tu pesar. Es tu hijo, y el nombre es el primer regalo que recibirá. A sus padres les corresponde dárselo.
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en mi caso fueron ambas, quedamos en que iba a ser un sorteo para ver quien ganaba la elección, èl queria que su hijo se llamara igual que el.. como su tradicion familiar, que era lo mas importante y tenia que tener su nombre,.. Nació mi bebè.. hicimos el sorteo gané yo, cuando regreso de inscribirlo, en el papel decia el nombre de el y el segundo el que queria yo,, Han pasado 9 meses y aun no puedo asimilarlo, me destruyo, cuando lo llaman en el médico, es a él quien llaman no a mi hijo.. Quizás para algunas personas no le es comprensible pero para mi era importante, si hubiese perdido el acuerdo que teniamos quizás seria mas facil haber aceptado que era asi, pero no. Mi opinión no le importo, mis sentimientos tampoco. Yo la madre de mi hijo no pudo darle el primer regalo de darle el nombre que yo queria a mi bebé.. lloro todo el tiempo y me será dificil superarlo,.. ojala que a otras mamas no le pasen lo mismo porque es dificil superarlo.