Cuando un niño no quiere comer, la mamá entra en pánico. Pero antes de culpar al pobre pequeño, deberíamos analizar un poco qué es lo que pasa. ¿Come entre comidas? ¿Toma mucho líquido? ¿Es muy pequeño y simplemente aún no está listo para comer? Muchas veces las mamás exageramos...
Muchas mamás, por no decir la gran mayoría, se quejan que su bebé come poco. Desde que introducen las primeras papillas y más aún cuando el niño ya supera el año y puede comer de todo, las mamás pelean con sus pequeños por que coman más de lo que están dispuestos. Para que ese momento no se convierta en una batalla campal es importante aprender y comprender al bebé.
Tu bebé come lo que necesita
El estómago de tu hijo es pequeño y es posible que le estés intentando dar más alimento del que realmente necesita. No podemos esperar que un niño de 6 meses que hasta hace sólo unas semanas se alimentaba a pecho exclusivamente coma un plato entero de puré o de frutas. No es lógico y no es normal que intentemos forzar a un niño tan pequeño a comer incluso sin hambre, sin ganas, con sueño o con el estómago muy lleno.
Si tu hijo está sano, juega y se lo ve feliz, no deberías preocuparte demasiado. Cuando tu hijo se rehúsa a comer es porque realmente no necesita más nada. Ningún niño se muere de hambre por propia voluntad y en caso de que el niño no quiera comer con regularidad, tenga infrapeso o se niegue a aceptar otros alimentos además de la leche y su salud está en riesgo (alguna enfermedad, bajo peso, desnutrición, etc.) es conveniente conversarlo con el pediatra que lo atiende y no obligarlo a comer.
Los niños comen cuando tienen hambre y, en general, serán pocos los alimentos que rechacen. Si tu hijo no tiene hambre a la hora de la comida, evita darle jugos envasados, gaseosas, pan, galletas o dulces entre las comidas.
Darle una alimentación balanceada hará que coma poco pero se alimente bien
El secreto de una buena alimentación está, sin dudas, en la forma en que balanceamos los alimentos en cada plato. Hacer una comida rica en grasas y pesada sólo hará que el niño pruebe uno o dos bocados que no le aportarán grandes nutrientes. Es conveniente evitar los fritos, las salsas pesadas, las grasas en exceso y los productos elaborados.
Las frutas y verduras se pueden preparar de diferentes maneras para que sean más apetecibles. Mezclarlas con queso crema, realizar postres, budines dulces o salados, o elegir las recetas que sí prueba el niño y mezclar lentamente algunos otros alimentos son maneras de poder mejorar la calidad de lo que come, aunque sea escasa la cantidad.
Tags: Alimentación, Alimentación complementaria, Alimentación infantil, Bebés, Qué hacer cuando el bebé come poco, Qué hacer cuando el bebé no quiere comer
No hay comentarios
Aún no hay comentarios. ¿Quieres dejar un comentario?