Lo que resulta más sorprendente de la infertilidad es que en la mayoría de parejas que la sufren, todos los exámenes convencionales que se les han practicado han ofrecido un resultado normal.
La esterilidad es la incapacidad total de concebir. Aproximadamente el 1.5% de las parejas son estériles, lo cual significa que la única opción que tienen es la adopción. Por eso es importante no confundirla con problemas de infertilidad.
Diagnóstico preciso y adecuado
El tratamiento de la infertilidad masculina depende de la causa y puede ser tan simple como recibir un sencillo tratamiento a base de antibióticos y antinflamatorios, o determinar las causas de un problema de hipertensión y corregirlo para suspender los antihipertensivos que afectan la fertilidad. Las causas de más frecuentes son también las más simples de corregir, siempre y cuando se diagnostiquen oportunamente, lo cual rara vez se hace con los estudios convencionales de fertilidad. La detección de estas causas frecuentes se consigue mediante un examen de amplio espectro y alta precisión.
Por lo general, los problemas que originan la infertilidad femenina son fáciles de resolver. Afortunadamente rara vez son graves o incurables.
Pese a ello, muchísimas mujeres son sometidas infructuosamente a procedimientos desmedidos, caros y que suponen un alto desgaste psicológico.
El problema radica en no detectar de manera oportuna y correcta las causas que están provocando el problema de infertilidad
Fracaso de los tratamientos
Las causas en el caso de la mujer son múltiples y por tanto no existe un solo tratamiento para curarla. El tratamiento depende de la causa.
En un porcentaje elevado de casos, los tratamientos de infertilidad fracasan, el motivo es muy simple: El fiasco se produce debido a una falta de diagnóstico adecuado de la paciente o de su pareja.
Un gran número de hombres y mujeres con infertilidad son sometidos a análisis convencionales de laboratorio. Una prueba química no detectará el grado de reacción inflamatoria producida por una infección ni mostrará la inhabilidad del cérvix para mantener un embarazo, etc. Para ello se requieren exámenes mucho más precisos del interior de los órganos.
La laparoscopia por ejemplo, solo examina la superficie de los órganos pero no su interior, suministrando un diagnóstico incompleto que desembocará en un tratamiento ineficaz.
Cuando hay infertilidad es indispensable diagnosticar todos sus orígenes para poder tratarlos con éxito. Como los exámenes convencionales suelen resultar normales, se requieren exámenes de mayor sensibilidad y espectro, que permitan diagnósticos imposibles con los medios convencionales.
Tags: diagnóstico, fertilidad, infertilidad, tratamientos
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