Natación para los bebés

Ya sea de la mano de papá o de mamá, o bien junto a otros bebés y sus padres en una clase dictada por un instructor, los más pequeños pueden disfrutar del agua y prepararse para dar sus primeros pasos en la natación. Eso sí: esto no significa que los bebés “puedan nadar”. El mito de que saben moverse en el agua debido a que flotaban en el líquido amniótico es falso, por lo que el niño debe estar acompañado de un adulto responsable en todo momento.

La natación para bebés, de todas formas, tiene muchas ventajas: ayuda a perderle el miedo al agua, conecta a los niños con su propio cuerpo, mejora su equilibrio y su postura. Además, les fortalece la autoestima y la confianza en sí mismos, los relaja y les otorga muchas sensaciones placenteras. Si la clase se hace con uno de sus padres, también sirve para reforzar el vínculo compartiendo este momento divertido.

Consejos antes de la primera clase

No hay que tomar esta clase como un deber sino como un largo juego. No hay que sentirse presionado porque el niño “aprenda pronto a nadar”, sino simplemente dejarlo divertirse. También es fundamental que mamá y papá nunca muestren miedo durante la clase, no importa lo que ocurra (si el niño traga agua o llora, etc.), ni si realiza algo que parece complicado, porque todos estos miedos se les transmiten al bebé y lo que menos se quiere es que asocie el agua con algo peligroso. A la vez, hay que motivar al niño sin obligarlo a hacer algo que él no quiera. Finalmente, nunca confiarse porque un bebé tome clases de natación, ya que no va a salir a flote solo. Bajo ninguna circunstancia dejar a un niño solo cerca de una piscina.

En qué consiste el aprendizaje

Cada bebé aprende según su edad. No se puede esperar que un pequeño de menos de un año, que no sabe gatear, aprenda a desplazarse en el agua, pero sí que salga a flote y que adquiera cierto control del equilibrio. Después del año, el bebé aprende a tragar menos agua, controlando mejor su respiración, y al poder tenerse en pie descubre el placer de zambullirse. Hacia los dos años tendrán un mejor control del equilibrio y podrán desplazarse nadando tipo perrito. Con el crecimiento del niño y el desarrollo de su motricidad, más toda la experiencia previa, pronto aprenderán a nadar y a tener autonomía en el agua.

2 Comments

  • Luna dice:

    Qué lindo, yo estoy por llevar a mi nena de 2 años a natación. Es una actividad hermosa, yo comencé natación a los dos años y medio, y tengo recuerdos de muuuy chiquita de las clases con mi madre, es una experiencia hermosa.

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