Desde siempre se nos ha dicho que los niños que escuchaban música clásica durante el tiempo que se encontraban en el vientre de su madre tenían tendencia a ser mucho más inteligentes que el resto de los bebés.
Pues bien, una vez más los estudios nos vuelven a quitar estas ideas para demostrar que no es así.
Parece que esto ha sido una campaña publicitaria que ha llevado a los papás a lanzarse a la compra de discos de Mozart para ponérselos de manera constante a sus pequeños y conseguir así auténticos genios, sin embargo, finalmente este esfuerzo ha caído en saco roto, ya que la Universidad de Viena ha demostrado que este mito no se acerca ni de lejos a la realidad.
Solo es un mito
El conocido como “efecto Mozart” no tiene nada que ver con el desarrollo de las capacidades intelectuales de los más pequeños durante el crecimiento en el vientre de su madre.
Si bien es cierto que siempre es positivo educar a los niños en cualquier faceta que tenga que ver con las artes, lo que fomentará su gusto por éstas y su capacidad para desarrollar una sensibilidad por la música, no afecta en absoluto a su coeficiente intelectual.
La ciencia deja por el suelo este mito psicológico y demuestra que poco tiene que ver con la estimulación temprana de los más pequeños de la casa.
Educarlos en la cultura
Una de las líneas que se ha seguido para desarrollar este estudio sobre el “efecto Mozart” se ha centrado en tratar de dar una explicación estrictamente anatómica y fisiológica para comprobar si realmente se conseguían resultados positivos tras la escucha de piezas musicales de música clásica.
Para llegar a los resultados que finalmente han sido publicados por la Universidad de Viena, los expertos analizaron 30 estudios previos que se habían realizado sobre esta cuestión, en los que se examinó la influencia de la música de Mozart en unas 3.000 personas.
Su resultado el que finalmente conocemos hoy: no se pudo comprobar ningún efecto específico de la música en la inteligencia espacial.
El famoso “efecto Mozart” había sido puesto en cuestión en numerosas ocasiones, incluso ha sido incluido en la obra “50 grandes mitos de la psicología popular” del profesor Scott Lilienfel.
Eso sí, aunque no consiga que los niños se conviertan en auténticos genios, nunca está de más que acostumbremos a los bebés a relacionarse con algo tan bello como la música clásica o cualquier otro tipo de melodía.
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