Mitos del jamón ibérico durante el embarazo

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Durante muchos años, las mujeres embarazadas han evitado el jamón ibérico en los nueve meses de su embarazo debido a una creencia popular muy extendida en la sociedad. Los médicos recomendaban, a todas aquellas mujeres embarazadas que no estuvieran inmunizadas contra la toxoplasmosis, una enfermedad que puede contagiarse al ser humano por contacto con animales afectados, que no consumieran carnes crudas ni embutidos para prevenir la enfermedad.

Pese a que la toxoplasmosis es una enfermedad de carácter leve para la madre, puede llegar a ser muy grave para el feto. Por lo tanto, los médicos no recomendaban comer jamón ibérico, puesto que podría provocar daños irreversibles en el bebé durante su periodo de gestación.

Mediante diversos análisis de sangre que se llevan a cabo a lo largo del embarazo se determina si la embarazada ha pasado la enfermedad de la toxoplasmosis con anterioridad.

El jamón ibérico no es dañino durante el embarazo

Sin embargo, tal y como ha certificado recientemente un estudio elaborado por el Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico (Teica), el jamón ibérico curado no puede portar el parásito ‘Toxoplasma gondii’, que es el responsable de producir la famosa y complicada toxoplasmosis.

El proceso de curación del jamón ibérico impide entonces que las embarazadas puedan contraer esta enfermedad, por lo que podrán comer con tranquilidad este producto. La toxoplasmosis puede aparecer tras consumir carne contaminada cruda o poco hecha, verduras o frutas infectadas sin lavar o por tocar tierra contaminada y llevarse la mano a la boca o a la nariz.

El mito de la congelación del jamón ibérico

No obstante, hasta hace tan solo unos años, se recomendaba congelar el jamón ibérico por debajo de veinte grados bajo cero, durante un par de días, o cocinarlo bien con el objetivo de evitar sufrir una posible toxoplasmosis. También recomendaban evitar cualquier tipo de jamón en caso de no estar seguros de la procedencia del mismo.

Otro de los consejos que se ofrecían para acabar con el parásito ‘Toxoplasma gondii’ era cocinar el jamón ibérico por encima de los 72 grados con una sartén o al horno. A dicha temperatura, la bacteria que podía causar la toxoplasmosis muere, por lo que se evitaría cualquier tipo de contagio.

Por lo tanto, ya hayáis pasado esta enfermedad o no con anterioridad, las mujeres embarazas podréis comer jamón ibérico sin ningún riesgo ni peligro para vuestro feto. Además, en caso de que estéis deseando disfrutar de este manjar, en la tienda online de Tu Jamón Directo podréis encontrar todo aquello que necesitéis sobre productos ibéricos.

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