Novedades > Actualidad

Maternidad subrogada: una práctica polémica

Escrito por Mariana / 17 de noviembre de 2009

El alquiler de vientres o maternidad subrogada es una opción que permite traer un hijo al mundo a muchas parejas con problemas de infertilidad. Sin embargo, es una práctica que aún no es aceptada en todo el mundo.

La maternidad subrogada es un proceso legal en algunos países como Israel, Reino Unido o Canadá, aunque sin dudas el país con mayor experiencia y trayectoria en la cuestión es Estados Unidos.

Muchas parejas hispanohablantes, al encontrar trabas legales en sus países de origen, recurren allí para poder acceder a este costoso tratamiento (que incluye gastos médicos y legales, más una importante compensación monetaria a la mujer que presta el vientre).

¿Qué tipos de maternidad subrogada existen?

El proceso más simple es la maternidad subrogada tradicional, en el cual se insemina a la portadora con el semen del futuro padre. Al producirse el embarazo, el bebé tiene vínculos biológicos con la portadora y no con la futura madre.
Por ello, también existe para algunas mujeres la opción de una maternidad subrogada gestacional, en la cual los embriones que se implantan en el vientre de la portadora han sido producto de la fecundación de un óvulo de la futura mamá y de un espermatozoide del futuro papá.

Puede realizarse este proceso en el caso de aquellas mujeres que, no obstante producir óvulos sanos, tienen algún problema de salud que les impide llevar adelante un embarazo: una histerectomía o una malformación del útero, por ejemplo. Se realiza una fecundación in Vitro y se implantan los embriones en el útero de una portadora compatible.

Finalmente, existe un tercer procedimiento en el cual los embriones son producto de la fecundación in Vitro para la cual se utiliza también una tercera mujer, donante de óvulos. La elección de una donante es fundamental, ya que genéticamente el bebé será hijo de ella.

¿Qué problemas presenta la maternidad subrogada?

En muchos países esta práctica está penada por la ley, aunque de hecho se produce sin un contrato intermedio. El problema es que las leyes dictaminan que la madre del niño es la que lo gestó, y que por lo tanto conserva los derechos sobre el mismo. Así, una mujer que alquiló su útero puede después negarse a entregar al recién nacido, aduciendo que es hijo suyo.

Además, los estudios genéticos complican aún más la cuestión, ya que en el caso de un niño nacido de un vientre de alquiler, aún con un óvulo donado, puede rechazar la maternidad de vientre y reclamar conocer la genética.
Para las legislaciones que penan esta práctica, está en juego el reconocimiento de la paternidad del niño y su identidad. Además, aducen, por ejemplo en una legislación como la Argentina, que la renuncia al niño antes de que se produzca el nacimiento es nula, ya que su fin (entregar a la criatura) es inmoral.

En el otro extremo, están quienes sostienen que legalizar esta práctica ayudaría tanto a quienes desean y no pueden ser padres, como a las familias de las mujeres que ofrecen su vientre en alquiler. En conclusión, la cuestión aún dista de estar resuelta.

Tags: , , , , , ,

No hay comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Quieres dejar un comentario?

Deja un comentario