No hay un parto sin dolores y sería una falta de ética tratar de convencer a una mujer de lo contrario. En tiempos remotos, se enfrentaban a esos dolores médicos impotentes y mujeres indefensas que actualmente disponen de técnicas y estudios que ayudan a apaciguar el proceso, mitigando el dolor y el sufrimiento. La mujer debe tratar de esperar el parto tranquila y segura… le costará mucho trabajo, pero tiene su recompensa.
Todos conocemos el dolor por experiencia propia, pero se sabe, sin embargo, muy poco sobre la verdadera naturaleza del dolor. Se habla de dolores punzantes, ardientes, mordientes, lacerantes… aunque no veamos, en muchas ocasiones, ningún pinchazo, quemadura o corte. Utilizamos, pues, comparaciones gráficas como único medio de descripción de nuestras sensaciones y éstas nunca son muy precisas ya que no podemos comparar al no sentir el dolor de la otra persona.
El médico más sensitivo debe guiarse por lo que le dicen los pacientes sobre sus dolores, y sin embargo es posible que no hubiera médicos de no ser por los dolores. La palabra “paciente” se refiere a padecimiento más que a la paciencia que se requiere ante el dolor, y por subjetiva que sea constituye un reto tremendo para la medicina. Combatiendo el dolor se han conseguido especializaciones y técnicas que han dedicado su tiempo y esfuerzos para controlarlo, y este reto abarca claramente también el campo de la obstetricia.
El Dolor del Parto
El parto es el único proceso fisiológico normal que va ligado al dolor sin ningún contenido patológico. Hasta las contracciones más violentas son en cierta manera dolores “sanos” y ello no quita que la parturienta los perciba como puro sufrimiento. Estos dolores acompañan las contracciones rítmicas de la fuerte musculatura del útero- comienzan con un tirón en la región lumbar e irradian sobre el vientre hasta el muslo- y produce dolores por la dilatación de los tejidos blandos. Pero la única persona que tiene una idea exacta del tipo y grado de esos dolores es la mujer que pasa o ya ha pasado por ellos.
Los dolores del parto, en definitiva, van condicionados por muchos factores alternos como la tolerancia al dolor, la facilidad de dilatación, el tamaño y peso del bebé… o complicaciones ajenas al proceso natural que puedan dificultar el parto. Estos factores hacen que las experiencias contadas por cada mujer sean tan dispares y diferentes unas de otras, y que cuando preguntamos y comparamos historias no encontremos ningún proceso igual. Porque, cada parto es un mundo de sensaciones diferente.
Tags: dolores, nacimiento, Parto
No hay comentarios
Aún no hay comentarios. ¿Quieres dejar un comentario?