La mala nutrición en niños puede producir graves trastornos que dejarán su marca de por vida. Conoce cómo debe ser su alimentación para evitar problemas.
La alimentación insuficiente o la falta de nutrientes esenciales puede provocar graves daños en niños pequeños, ya que su organismo intentará utilizar sus escasos recursos para garantizar la supervivencia, descuidando otras áreas importantes como el desarrollo físico y mental.
Consecuencias de la mala nutrición
Cuando un niño pequeño no recibe una nutrición adecuada durante un período de tiempo, el organismo comienza a repartir los pocos recursos que recibe de forma diferente. Las defensas aumentan para protegerlo de enfermedades y garantizar la subsistencia pero para realizar esto, debe dejar en segundo plano el desarrollo físico y por último, quedará el desarrollo cognitivo y conceptual.
La desnutrición durante la infancia puede dejar secuelas imborrables. Algunas de ellas son el menor desarrollo físico, como el bajo peso y la baja estatura, los retrasos madurativos, los problemas de atención, comprensión, memoria y otros daños severos.
Creando el clima adecuado
Al comienzo, el bebé sólo realizará una comida sólida al día. Generalmente, se comienza con el almuerzo y después de los 8 o 10 meses se incorpora la cena. El clima durante la comida debe ser agradable, relajado e interesante para el niño. Es indispensable evitar discusiones y problemas para que el bebé no lo relacione con momentos de tensión familiar, ya que pueden generar problemas alimenticios en estos primeros meses.
La importancia de incorporar alimentos sanos
Para garantizar hábitos saludables en el futuro, es necesario comenzar con una nutrición adecuada desde las primeras comidas. La incorporación de verduras, frutas y cereales es necesaria para garantizar una buena nutrición.
El bebé debe consumir una porción de verduras y frutas a diario, incorporando los distintos colores, ya que cada una aporta diferentes nutrientes. Cuando antes se instaure este hábito, más fácil será que acepte los vegetales durante su infancia. La variación de los platos y las formas de preparación es una manera eficaz para que el niño acepte distintas verduras. No debemos pretender que el bebé acepte gustoso un plato de puré solo, mejor preparar sus platos preferidos o los que más le atraen intercalando las verduras.
Desde los 8 meses, se debe incorporar una porción de proteínas (generalmente, huevo o carne, aunque no son las únicas alternativas) que cubrirá las demandas de hierro. Es recomendable consumirla junto a verduras y frutas con vitamina C para favorecer la absorción.
Evita los dulces y los productos artificiales
Durante los primeros dos años de vida, se recomienda evitar el consumo de galletas dulces y productos con exceso de azúcar. Estos alimentos son vacíos nutricionalmente y no aportan nada al bebé. Además, por su rico sabor, el bebé se acostumbrará rápidamente a ellos y puede comenzar a rechazar otros alimentos.
Tags: Alimentación complementaria, Consecuencias de la mala nutrición, Incorporación de alimentos, Primeras comidas
saven es muy bueno su expresion escrita sobre la buena alimentacion que debemos tener con nuestros bebe les agradesco esta informacion es muy buena y la practicare .
es muy importante saver alimentarnos para tener una vida salñudable