La dentición del bebé

La salida de los primeros dientes en el bebé es un proceso que, si bien es completamente natural, puede ser molesto para el niño.

A su vez, muchos padres se frustran por no poder ayudar a su hijo. Pero no debes desesperarte. Comienza por informarte acerca de la dentición del bebé y toma nota de todo lo que te diga su pediatra.

¿En qué momento aparecen los primeros dientes?

Los primeros dientes de leche suelen aparecer alrededor de los cinco o seis meses, pero de todas maneras es un proceso muy variable de niño a niño. Hay bebés que ya nacen con algún diente, mientras que otros no los tienen hasta los ocho o nueve meses. Los primeros dientes en aparecer suelen ser los incisivos centrales inferiores.
Lo esperable es que el niño tenga su primera dentadura completa alrededor de los dos años y medio de edad.

Estos dientes lo acompañarán hasta que tenga seis años, momento en el cual los dientes de leche se caen para dejar lugar a las piezas dentales definitivas.

¿Cuáles son los síntomas de que los primeros dientes están por aparecer?

El proceso comienza con los incisivos empujando hacia arriba, con lo cual se produce un enrojecimiento de la zona que de a poco se convierte en un pequeño bulto en la encía. Por allí asomará más tarde la puntita del pequeño diente. Muchos bebés se sienten muy molestos y doloridos durante este proceso, con lo que el niño llora inconsolablemente, muestra falta de apetito y salivación excesiva. Otro síntoma es que los niños buscan morder, ya sea un juguete o su chupete. Esto les alivia un poco las molestias.

Existe el mito, popularmente aceptado, de que la aparición de los dientes en el bebé puede hacer aparecer algo de fiebre, pero siempre debes consultar al médico ante una temperatura superior a los 38° C, ya que en este caso no se debe a la dentición sino a otra cosa.

Cómo aliviar al bebé

Una posibilidad es mitigar el dolor masajeando las encías con nuestros dedos. Los mordedores pueden ayudarlos también. Algunos se colocan en el congelador, ya que el frío alivia al bebé, pero en este caso hay que fijarse que tampoco estén demasiado duros pues podrían dañar las encías del pequeño.

Finalmente, en caso de que el pequeño no se calme, existe la posibilidad de colocarle algún analgésico sobre las encías inflamadas, previa autorización del pediatra. Pero lo más importante es tener paciencia. Ya pasará.

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