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Higiene en la alimentación

Escrito por Covadonga / 24 de febrero de 2009

Muchos padres son conscientes de los peligros de una higiene insuficiente en lo relacionado con la comida se refiere.

Aunque tampoco debe convertirse en una obsesión ya que siguiendo unas prácticas básicas de limpieza no tiene por qué haber problemas.

La limpieza y la higiene son las mejores tácticas para combatir las bacterias. Hay que atacarlas antes de que sean asimiladas por el organismo. A la hora de preparar la comida se debe:

Consejos para una adecuada limpieza

Lavar las manos, las áreas y los utensilios de cocina con agua y jabón. Ello incluye depósitos de alimentos, incluida la nevera, ya que muchas bacterias, pueden instalarse y evolucionar lentamente con las altas temperaturas del aparato.

Algunos alimentos como las carnes, aves, pescados o embutidos y quesos blandos como el brie o el camenbert, pueden contener bacterias que acaben resultando peligrosas. Por este motivo, la mejor estrategia es conservar separados estos alimentos de las frutas, los vegetales, el pan y en general de todos los alimentos que ya están listos para ser consumidos.

Evitar, en lo posible, alimentos crudos, como las carnes, aves, mariscos y verduras. Estos deben ser cocinados a temperaturas apropiadas. Lo que implica que, incluso ya preparados, al volver a calentarlos se haga hasta que produzcan vapor, o si son líquidos, como la leche, hasta que hiervan.

Cuidado con los cambios de temperatura

Refrigerar o congelar los alimentos, es otra de las prácticas básicas para evitar la contaminación por bacterias en alimentos temporales. Este proceso debe realizarse antes de que pasen dos horas y en cantidades pequeñas y recogerse en recipientes de poca profundidad para facilitar su enfriamiento de manera rápida. El frigorífico no debe llenarse demasiado para que el aire frío circule convenientemente y mantener así en buen estado los alimentos. El proceso de descongelación no debe hacerse a temperatura ambiente sino bajo el chorro de agua fría o en el microondas, para que el cambio de temperatura sea lo más rápido posible.

Se debe hacer uso siempre de un paño limpio o de papel de cocina para secar los platos, o dejarlos secar en un escurreplatos después de haberlos enjuagado con agua caliente para que se desinfecten.

El cubo de la basura debe estar herméticamente cerrado. Hay que vaciarlo con frecuencia y enjuagarlo con agua caliente y además de añadir un poco de desinfectante cada vez que este se vacíe.

Siguiendo estos consejos no habrá problema en manipular cosas que tengan relación con el bebé y se evitarán numerosos contagios.

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