Quedarse embarazada sin quererlo es uno de los problemas más angustiosos que afectan a la mujer a la hora de mantener relaciones sexuales.
La mayoría de embarazos no deseados los tienen mujeres muy adolescentes o muy jóvenes. Sin embargo, también existe el extremo opuesto. El caso de mujeres de mediana edad que, con el comienzo de la menopausia y manteniendo relaciones estables, sienten que ya no están expuestas al peligro y se quedan en estado.
Adolescentes sin protección
Las campañas del Ministerio de Sanidad para que los adolescentes hagan uso del condón –además de para evitar embarazos no deseados, para impedir el contagio de enfermedades de transmisión sexual– quedan “cojas” ya que no inciden en la educación sobre un sexualidad segura y se limitan a ofrecer un preservativo. Sin embargo, no siempre surge este problema por no hacer uso de anticonceptivos, sino por realizarlo de manera errónea. Por eso es tan importante tener conocimiento sobre la sexualidad y todo lo que implica.
Un veinte por ciento de nuestra población femenina fértil (11,4 millones) no usa ningún método anticonceptivo, a la vez que otro cuatro por ciento sí emplea preservativo o píldora, aunque lamentablemente lo hace mal, o bien acuden a otros poco recomendables como el coito interrumpido.
Métodos anticonceptivos
En España, los denominados embarazos no deseados se han multiplicado
por ocho en los últimos diez años, siendo preocupante que la mayoría se
dé entre adolescentes. Entre los menores de 15 años se ha multiplicado por cuatro en la última década.
Más del 40 por ciento de los jóvenes españoles reconocen que no han usado ningún método anticonceptivo en alguna ocasión.
Las soluciones que proponen las administraciones públicas tienen que ver con la generalización y el perfeccionamiento de la educación sexual, con la difusión y facilitación del acceso a la anticoncepción regular y la de urgencia y con la creación de los cauces legales adecuados para el momento en el que falla la anticoncepción.
La píldora es el método más efectivo para evitar los embarazos no deseados, su uso regular previene que haya sustos, sin embargo no debemos olvidar que este tipo de protección no evita los riesgos de contraer enfermedades y, por tanto debe hacerse uso del doble método: preservativo y píldora.
Los mitos sobre los efectos secundarios que provoca este medicamento alejan a las mujeres de la posibilidad de consumirlo. Lo mejor es acudir al médico de cabecera para que nos desvíe al ginecólogo y una vez allí aclarar todas las dudas al respecto. Los sustos desaparecerán.
Tags: anticonceptivos, embarazos adolescentes, medicamento, píldora, prevención
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