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El sueño en el bebé

Escrito por Lidia / 30 de julio de 2009

Ojos rojos, ojeras por el piso y cansancio las veinticuatro horas del día. La vida se ha convertido súbitamente en eso de lo que todos tus amigos solteros y sin hijos se burlaban: una pesadilla interminable.

Ojos rojos, ojeras por el piso y cansancio las veinticuatro horas del día. La vida se ha convertido súbitamente en eso de lo que todos tus amigos solteros y sin hijos se burlaban: una pesadilla interminable. La causa: tu niño no duerme. O no duerme cuando se supone que debería dormir.

Primero, descartadas las causas patológicas que podrían afectar el sueño –dolores o molestias causadas por enfermedad- has llegado a la conclusión de que tu vida nunca volverá a ser la misma.

A dormir también se aprende

Calma, no desesperes. Dormir es un aprendizaje, y muy probablemente lo que esté sucediendo es que tu niño, ajeno a tus necesidades de descanso, a que tienes trabajo al otro día, a que necesitas dormir y ya, aún no ha aprendido a dormir respetando los tiempos impuestos por la sociedad y por los ritmos circadianos de las personas.

El sueño es una necesidad fisiológica, no sólo para los cansados padres, sino para los bebés quienes aprovechan el descanso para fijar los contenidos de los nuevos conocimientos en su memoria, sino para un correcto desarrollo del sistema nervioso que está en pleno desarrollo. Por eso, la falta de sueño extrema puede perjudicar el desarrollo emocional y mental del niño, afectando su socialización, por ejemplo convirtiéndose en una de las causas de fracaso escolar.

La idea es ponerse metas alcanzables. Para un recién nacido, dormir toda la noche pueden ser dormir cinco horas seguidas. Y esto ya es un logro mayor. A medida que la criatura crezca, las horas de sueño nocturno se irán extendiendo.

Algunos consejos

Debes asegurarte que nada perturbe el sueño del bebé. Por eso la mejor forma es evitar el cohecho. Es decir, mover al niño a su habitación en la más temprana infancia. Si aún te sientes insegura, puedes recurrir a esos transmisores que te llevarán en directo hasta el menor de los sonidos que realice el bebé.

Es importante que, aún en una temprana edad, el chico sepa distinguir que ese ambiente que percibe es su cuarto, un lugar de juego y descanso donde se sentirá seguro. El dormir en el mismo cuarto que el bebé, impedirá que dispongas de momentos de intimidad con tu pareja, pudiendo hasta dañar o resentir la relación entre ambos.

Además, una vez que el bebé crece, alrededor de los 6 meses, trata de no alimentarlo más allá de las diez de la noche, para darle tiempo a que haga la digestión antes de dormir, evitando el reflujo. La ropa del niño debe ser cómoda, evitando sobre abrigarlo. De ahí en más es cuestión de paciencia, muy pronto aprenderá a dormir, y todo volverá a su cauce normal.

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