Es bastante habitual que a lo largo del embarazo, especialmente los primeros meses, la mujer sufra de drásticos cambios de humor. Y es que las hormonas no perdonan y la revolución que se produce en el cuerpo de la mujer provoca este tipo de consecuencias.
Los cambios hormonales que sufre la futura mamá, afectan el nivel de los neurotransmisores (los mensajeros químicos del cerebro) que contribuyen a crear el estado de ánimo. Tenemos que unir a este efecto químico que la mujer está a punto de vivir una de las experiencias más importantes de su vida, por lo que es normal que se generen gran número de sentimientos encontrados.
Cuando aparece la ansiedad
El embarazo puede convertirse en un periodo muy estresante. Incluso si se desea el nacimiento del bebé con toda el alma y la madre se siente muy feliz e ilusionada, es normal que haya momentos en los que la ansiedad haga su estelar aparición. Las diferentes preocupaciones sobre si el bebé nacerá sano, si llegará el dinero a final de mes mientras se esté con la baja maternal, o si será una buena madre son algunas de las causas que provocarán esos inesperados cambios de humor. Puede que a la futura mamá la inquiete también su relación de pareja y sus otros hijos -en el caso de que los tenga- y se preguntes si será capaz de darles a todos la atención que merecen y necesitan a partes iguales.
Para mantener controlada la situación lo principal es asimilar que el torbellino de emociones que se producirán a lo largo del embarazo son algo de lo más habitual. Calmarse y ser consciente de esto ayudará a sobrellevar el “temporal”.
Mantener la tranquilidad o fortalecer el vínculo con la pareja -que será sin duda el blanco de esos cambios de temperamento- pueden resultar vitales a la hora de disminuir la tensión.
Control médico del problema
Aún así, si esto cambios de humor se mantienen durante un período superior a dos semanas, es conveniente acudir a la consulta del médico para profundizar en las causas que los están provocando.
Las investigaciones demuestran que los problemas emocionales que no han sido tratados pueden afectar el bienestar físico del bebé y aumentar el riesgo de partos prematuros y depresión posparto. Tanto la psicoterapia resulta muy efectiva en el tratamiento de estas afecciones para que tanto la mamá como el bebé estén bien durante la gestación y en el futuro.
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