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El hipo del bebé

Escrito por Covadonga / 25 de febrero de 2009

Los recién nacidos resultan indefensos y por eso los padres están en ocasiones obsesionados con algunos sonidos que realizan los bebés.

El hipo es uno de ellos. Para los adultos resulta un auténtico fastidio, sin embargo, lo no lo es. El bebé no percibe dolor ni molestia alguna cuando tiene hipo.

Es algo muy común. Según algunos estudios, un 80% de los bebés recién nacidos lo experimentan. Es algo inofensivo y no necesita tratamiento ni atención. De la misma forma en la que aparece, desaparece. Su frecuencia disminuye a partir de los seis meses.

Causas del “hip hip”

En la mayoría de los casos el hipo es motivado por la inmadurez del sistema nervioso que, por la falta de un control apropiado, induce a contracciones repentinas del diafragma.

Los músculos que separan el tórax del abdomen se fortalecen e intentan funcionar de manera armónica. Por este motivo cualquier cosa que irrite el diafragma hará que el músculo sufra espasmos repetitivos, el hipo.

La ingestión excesiva de alimentos, un sorbo rápido, tragar aire, o incluso el cambio de temperatura pueden ser algunas de las causas. El hipo es muy breve en los bebés a diferencia de los adultos en los que se prolonga durante varios minutos.

Cómo evitarlo

Los métodos que se usan con los adultos para frenarlo no deben en ningún caso utilizarse con los bebés, ya que para empezar no se sufre de la misma manera y pueden resultar muy agresivos, provocando algún daño al recién nacido.

Un bebé tiene más posibilidades de sufrir hipo si traga aire mientras amamanta. Si esto sucede la mamá debe parar. Algunos minutos después, debe volver a amamantarlo. Esto también debe hacerse si se nota que el recién nacido absorbe muy rápidamente.

Después de dar el pecho al bebé, hay que dejarlo en posición vertical para facilitar la expulsión del aire.

Los cambios de temperatura también pueden generar el hipo. Para que eso no se produzca, hay que cambiar al bebé siempre en un ambiente donde no haya corrientes de aire, la temperatura sea cálida y el pequeño se encuentre bien abrigado.

Solo será necesario buscar orientación medica en los casos en los que el hipo del bebé no desaparezca, y termine provocando el llanto del recién nacido.

En cualquier caso no debe alarmar en exceso a los padres, ya que como comentábamos es algo habitual que no le produce malestar o dolor y mucho menos ninguna consecuencia grave posterior.

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