Un día te sorprendes mientras haces cualquier cosa, tu bebé te mira fijamente y dice “¡mamá!”. No lo puedes creer, su primera palabra. Hoy es un día histórico. El desarrollo del lenguaje se produce desde antes del nacimiento. Desde el vientre materno, el feto puede distinguir la voz de la mamá y reconoce los sonidos familiares. Desde la semana 32 de gestación el feto cuenta con todos los elementos fisiológicos para oír: orejas, nervios y desarrollo cerebral de las áreas necesarias.
Un día te sorprendes mientras haces cualquier cosa, tu bebé te mira fijamente y dice “¡mamá!”. No lo puedes creer, su primera palabra. Hoy es un día histórico. El desarrollo del lenguaje se produce desde antes del nacimiento. Desde el vientre materno, el feto puede distinguir la voz de la mamá y reconoce los sonidos familiares. Desde la semana 32 de gestación el feto cuenta con todos los elementos fisiológicos para oír: orejas, nervios y desarrollo cerebral de las áreas necesarias.
Está todo en la mente
Noam Chomsky, un lingüista del Instituto de Tecnología de Massachussets, plantea que el ser humano de alguna forma tiene al nacer almacenada en la mente todas las estructuras gramaticales necesarias para el aprendizaje de los lenguajes humanos. Es como si el cerebro naciera con una especie de inventario mínimo necesario para aprender las lenguas, cualquiera de ellas. Una vez que la criatura crece, se van “atrofiando” ciertas opciones de este inventario, mientras que otras se fortalecen, de acuerdo al lenguaje materno.
Por eso, algunos educadores defensores a ultranza de la estimulación temprana, consideran que la mejor edad para aprender un lenguaje es hasta los 5 años de vida. Sostienen que con la exposición al lenguaje, es suficiente para que el niño logre hablar en otros idiomas. De modo que el lenguaje materno difiere del lenguaje paterno, o del país donde estos viven, es una buena idea hablarle en estos lenguajes, ya que rápidamente la criatura podrá comunicarse en dos idiomas sin dificultad.
Has recorrido un largo camino
Cualquier mamá puede dar cuenta de los gorgoteos del bebé, ese juego sonoro que consiste en la repetición de sonido, generalmente sílabas, mientras juega, come o simplemente está contento. Esta etapa es muy importante, ya que constituye una verdadera práctica para el manejo de la palabra hablada el día de mañana. Así el chico comienza a practicar los fonemas de su lengua, y practica la motilidad fina de lengua, labios y cuerdas vocales.
De ahí, a asignarle un significado a las palabras hay un largo trecho. Hacia los 8/10 meses comienzan a comprender las primeras palabras, por lo general su nombre, y otras palabras sencillas como “no” (mejor que aprenda ahora, ya que la escuchará bastante a lo largo de su vida), “agua” y “papa”. La vocalización de práctica comienza a ser más articulada y se va pareciendo cada vez más a las palabras reales.
Tags: desarrollo del lenguaje, estimulación temprana, estructuras gramaticales, lenguaje en los niños
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