Hacia el año de vida, la criatura emite su primera palabra. De ahí a asignarle un significado hay un largo camino. En esta etapa, es común que manejen un vocabulario mínimo de dos o tres palabras. No puede hablar aún, pero comprende. En algún momento del desarrollo, hace el descubrimiento de que la palabra equivale al objeto. Es decir “agua” representa que mamá le va a dar una mamadera con agua para que tome. Comienza así una etapa instrumental del lenguaje, carente aún de cualquier tipo de estructura lingüística, pero perfectamente funcional a las necesidades del niño. Utiliza las palabras para pedir cosas que quiere: “coca”, “agua”, “pan” son las más comunes.
Hacia el año de vida, la criatura emite su primera palabra. De ahí a asignarle un significado hay un largo camino. En esta etapa, es común que manejen un vocabulario mínimo de dos o tres palabras. No puede hablar aún, pero comprende. En algún momento del desarrollo, hace el descubrimiento de que la palabra equivale al objeto. Es decir “agua” representa que mamá le va a dar una mamadera con agua para que tome. Comienza así una etapa instrumental del lenguaje, carente aún de cualquier tipo de estructura lingüística, pero perfectamente funcional a las necesidades del niño. Utiliza las palabras para pedir cosas que quiere: “coca”, “agua”, “pan” son las más comunes.
Un salto cualitativo
Hacia los 18 meses, el vocabulario se amplia considerablemente, pasando a estar formado por unas 10 o 12 palabras. Señala algunas partes de su cuerpo y comprende órdenes sencillas (si no hace caso es porque no quiere). Presenciamos el nacimiento del lenguaje socializado. El niño le habla al interlocutor, y procura ser entendido, realizando todos los esfuerzos necesarios para ser comprendido. Es el lenguaje puesto a su servicio. Habla porque quiere algo.
En esta etapa, el logro en la reproducción de los sonidos de la lengua es rudimentario, así que es posible que confunda algunos sonidos con otros, o no logre pronunciarlos correctamente. Es conveniente que los padres no hablen a los chicos con excesiva jerga infantil (“tutú” en vez de “auto”, o “papa” en vez de “comida” o “baubau” en vez de “perro”). Háblale a tu hijo como si fuera un chico normal. Él no tiene ningún problema de comprensión, simplemente algunos sonidos le cuestan más trabajo.
Nadie te dice que le comentes acerca de las nuevas estrategias de ventas de tu empresa, pero cuanto más rico sea el lenguaje al que lo expones, mayores posibilidades le das de aprender a hablar correctamente. Recuerda que muchos chicos que son luego derivados desde la escuela al fonoaudiólogo simplemente es porque fueron mal enseñados a hablar.
Formando el vocabulario
Hacia los 15 meses de edad el léxico se extiende a las 20 palabras. Paulatinamente, comenzará a combinar las palabras que conoce para formar frases. Es el uso creativo del lenguaje. En esta etapa son altamente valorados los juegos didácticos con figuras y sonidos, que le ayudan a fijar mejor las palabras y sus significados. Se incorpora el uso de sustantivos, y se dota a los objetos de la valoración de los adultos (bueno, malo, feo). Ya estamos frente a todo un orador.
Tags: desarrollo del lenguaje, estimulación temprana, estructuras gramaticales, lenguaje en los niños
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