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El contacto entre el bebé y la mamá

Escrito por Laura / 14 de octubre de 2009

El contacto piel con piel es mucho más que una simple muestra de cariño. Esta estimulación favorece el desarrollo neurológico del bebé y también permite que desarrolle la confianza en sí mismo desde edades muy tempranas. Hacer upa no es ceder ante los caprichos del niño, es una auténtica necesidad.

El contacto entre la mamá y el  bebé va mucho más allá de la emoción y el amor. En general, los adultos desconocemos la importancia que una caricia, una palabra o la lactancia tienen para un pequeño.

Cuando su mamá le habla o al sentir su corazón, el bebé se calma, ya que aún antes de nacer puede reconocerla. El latir del corazón le recuerda a su vida intrauterina, por lo que es muy bueno para él para sentirse protegido.

Los beneficios del contacto piel con piel

Durante los primeros meses de vida, este contacto es fundamental para el buen desarrollo del bebé. Llevarlo a upa, las caricias y masajes, el contacto de las manos de la mamá con la piel desnuda, las palabras dulces, las canciones y el momento de dar el pecho van fortaleciendo la relación entre la mamá y el bebé, que se vuelve cada vez más estrecha. Aunque el papá participe activamente en la crianza, al principio el bebé sólo es de la mamá.

El afecto y el contacto lo ayudan a sentirse seguro y con ganas de conocer el mundo que lo rodea. A medida que el bebé va creciendo en compañía de unos afectuosos padres, se va fortaleciendo la imagen positiva de sí mismo.

Qué pasa con los bebés prematuros

Cuando un niño recién nacido debe permanecer durante meses en una incubadora, ya sea porque ha sufrido una enfermedad o porque nació antes de tiempo, es probable que no reconozca a su mamá o que reproduzca estos fuertes lazos con los doctores y enfermeros que lo atienden día a día. Pero esto no significa que la relación no se pueda revertir. Dentro de las posibilidades, de acuerdo con el problema que aqueje al pequeño, se debe permitir un contacto permanente entre la mamá y el bebé e incluso debe estimularse la lactancia si es posible.

Es sabido que el contacto con la piel de la mamá produce grandes mejorías en los bebés que permanecen en cuidados intensivos. El cuerpo de la mamá se adapta a las necesidades del pequeño, por lo que puede regular su temperatura de acuerdo a lo que el bebé necesite, suplantando a la incubadora.

Como el recién nacido se siente protegido en brazos de su mamá, el sueño es más profundo, se reducen las posibilidades de apneas y esto permite que el sistema nervioso madure más rápidamente, también disminuyen los movimientos corporales y se produce un ahorro de energía, permitiendo que el bebé recupere peso.

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