Embarazo

Cómo afecta el tabaco a los niños antes y después del parto

Escrito por Laura / 8 de julio de 2009

El tabaco es sumamente perjudicial en el embarazo y se lo asocia con numerosos problemas en el feto.

Hasta no hace muchos años, los médicos y tocólogos permitían a las mujeres embarazadas fumar algunos cigarros al día, desconociendo los nocivos efectos de este hábito en el feto. En la actualidad, sabemos que fumar durante el embarazo es sumamente peligroso, por lo que debemos abandonar el hábito incluso antes de obtener el positivo.

El tabaco afecta a la madre y al niño severamente

Todo lo que consumimos durante el embarazo llega al feto  través del torrente sanguíneo, atravesando la placenta. El tabaco, el alcohol y las drogas (aunque sean medicamentos legales) no son la excepción. Estas sustancias producen severos efectos en la salud de la gestante y su hijo.

El tabaco en el embarazo se asocia con pérdidas vaginales que pueden derivar en un aborto espontáneo, desprendimientos de placenta, mala oxigenación, partos prematuros y niños con bajo peso al nacer. También favorece la aparición de várices.

Los niños también sufren por el tabaco

Pero luego del nacimiento el tabaco también afecta a los pequeños, por eso es muy importante erradicar el hábito cuanto antes. Tras el parto, el pequeño es más propenso a sufrir problemas respiratorios y tener peso y talla inferiores a los que corresponden a su edad, incluso si la madre ya no fuma.

Estos efectos son igualmente severos en el caso de que la mamá no fume pero se encuentre en un ambiente con familiares fumadores. Estos niños tendrán más posibilidades de contraer enfermedades respiratorias como broquitis, neumonías, bronquiolitis, etc.

Cómo cuidar a los niños

Para prevenir estos problemas es necesario cuidarse durante la gestación y mantener al niño en un ambiente libre de humo. Es recomendable que la mujer que desea tener un hijo deje todo vicio (tabaco, alcohol, café en exceso, consumo habitual de medicamentos, drogas, etc.) seis meses antes de iniciar la búsqueda del bebé, dándole tiempo al cuerpo para desintoxicarse y alejando las posibilidades de sufrir alguna consecuencia durante el embarazo.

Una vez que nace el bebé, si alguno de los padres o familiares que vivan con el niño son fumadores deben tomar la precaución de fumar fuera del hogar, ventilar bien los ambientes, lavarse las manos y en lo posible cambiarse antes de ver al bebé (es común que el olor a tabaco se impregne en la ropa y el cabello). Al estar al aire libre, fumar lejos de los niños.

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2 comentarios

  1. Elisa

    Sí, el tabaco es perjudicial. Pero los médicos siguen permitiendo fumar algunos cigarrillos a las embarazadas. Lo digo por el comienzo del artículo.
    Y para añadir algo, he tenido dos hijas, desgraciadamente soy fumadora y depresiva, no sé cuál de las dos es más desgracia… creo que ser fumadora en el embarazo me hace además una desgraciada, curioso. El caso, he tenido dos hijas. La primera pesó 3kg 800 gramos y la segunda ha pesado 4kg, ambas han medido al nacer 59cm. En los dos embarazos he fumado (el doctor me desaconsejó dejar de fumar, pero tampoco habría podido hacerlo). Mi hija mayor tiene 7 años, nunca ha tenido problemas respiratorios ni enfermedades de ningún tipo, a excepción de caries (si puede catalogarse como enfermedad por lo de infección) y un par de gastroenteritis. La peque tiene 4 meses, así que aún no puedo responder a esto; eso sí, está por encima de su percentil, tanto por peso como por talla.
    Ah, en cuanto al adelanto en el parto… ambas nacieron en la semana 42 (dos semanas más tarde de la fecha probable de parto).
    Con esto no quiero decir que no pasa nada, todas a fumar, por supuesto que no, hay que dejarlo en cuanto se toma la decisión de buscar a nuestro pequeños; pero quiero tranquilizar un poco a quien lea estoy y no consiga hacerlo.
    Salud.

  2. Laura

    Lo que se dice aquí es en términos generales, es lo que suele suceder. Dar el mensaje de que siendo fumadora una puede tener hijos perfectamente sanos en cualquier situación estamos haciendo una apología del tabaquismo que, desde luego, no queremos ni debemos hacer.
    Fuiste afortunada en que tus hijas nacieran sanas a pesar de tu condición pero no en todos los casos es así y escondiendo los riesgos no vamos a solucionar el problema. Las mamás deben conocer a lo que se exponen, del mismo modo que al padecer cualquier otra enfermedad estamos más propensas a sufrir algún daño o a que nuestros hijos lo padezcan.
    Yo tengo bulimia nerviosa y en el momento de quedar embarazada estaba muy mal. Mi hija nació bien, sana y hoy con 2 años es una preciosura, pero no por eso voy a alentar a otras mamás con desórdenes alimenticios a que tengan a sus hijos porque no pasa nada.

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