Los más pequeños de la casa suelen sufrir los comúnmente conocidos como cólicos infantiles. Son muy alarmantes porque producen gran dolor a los bebés, que pueden pasar horas llorando debido al malestar.
No se debe perder la calma, pero si buscar soluciones para que ni el recién nacido ni los padres sufran las consecuencias de estos cólicos.
Estas molestias afectan al 20% de los niños hasta aproximadamente los cuatro meses de vida. Son episodios paroxísticos de llanto e irritabilidad, que se alargan más allá de tres horas al día, se producen durante tres días o incluso más durante la semana.
Llanto incesante
Cuando nos referimos a los cólicos infantiles lo hacemos solo en referencia a los lactantes sanos. Pueden presentarse episodios de llanto en lactantes con patologías del sistema nervioso, otitis, infecciones, estreñimiento, intolerancia a la leche, reflujo; pero los casos con una causa que justifica ese llanto desesperado solo representan el 5%.
En el 95% restante no hay nada que revele el motivo de las largas horas de llanto, lo que los convierte en cólicos infantiles genuinos. Comienzan a las dos semanas de edad y lo normal es que se solucionen de forma espontánea aproximadamente a los cuatro meses de vida.
Los niños que sufren de cólicos se desarrollan normalmente al igual que uno que no los sufra. En un principio se habló de que estos episodios eran ocasionados por trastornos gastrointestinales porque cuando se produce el cólico, el bebé levanta las piernas, tiene el abdomen hinchado y se producen gases. Se hablaba de “aires retenidos” pero nunca se ha podido comprobar que realmente sea ese el motivo en todos los casos.
Sintomatología
En los cólicos infantiles existen dos clases de síntomas: los denominados principales y los conocidos como secundarios.
Principales
- Un llanto paroxístico cuando va cayendo la tarde que dura entre 2 y 3 horas.
- El bebé se encuentra inquieto e irritable.
- Por lo general debido a las molestias que está sufriendo, suele colocar las piernas flexionadas sobre el abdomen para intentar de manera inconsciente evitar el sufrimiento que el cólico le está produciendo.
Secundarios
- El bebé puede presentar gases abdominales, estreñimiento, puede parecer que tiene hambre pero sin embargo no consigue calmarse con el alimento e incluso en ocasiones rechaza la comida.
- Todo termina de la misma manera en la que empezó, el bebé se tranquiliza y se queda relajado de forma repentina.
La forma de diagnosticarlo es de exclusión. Cuando un lactante con episodios de llanto prolongado pero sano, en el que el médico no ve ninguna alteración, se diagnostica el cólico infantil.
Paciencia: la gran aliada
Lo primero que debemos tener en cuenta es que el bebé se encuentra perfectamente sano, ya que no tiene ninguna enfermedad y hay que pensar que de la misma manera que empezó a llorar dejará de hacerlo en cualquier momento.
Lo más importante es mantener la calma y evitar ponerse nervioso. Los padres deben relajarse y estar junto a su hijo durante el cólico. La paciencia será una gran aliada para superar estos momentos de nerviosismo tanto para los padres como para el bebé.
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