La amniocentesis es un diagnóstico que suele realizarse entre la semana 15 y 17 del embarazo. Resulta muy útil para saber si existen alteraciones cromosómicas o genéticas en el feto, además de detectar alteraciones de incompatibilidad Rh o infección sirve incluso, para determinar la madurez pulmonar del bebé por si fuera necesario adelantar el parto.
La amniocentesis es un diagnóstico que suele realizarse entre la semana 15 y 17 del embarazo. Resulta muy útil para saber si existen alteraciones cromosómicas o genéticas en el feto, además de detectar alteraciones de incompatibilidad Rh o infección sirve incluso, para determinar la madurez pulmonar del bebé por si fuera necesario adelantar el parto.
Riesgos mínimos
En los embarazos de mujeres con más de 35 años de edad, el riesgo de tener hijos con ciertos defectos congénitos cromosómicos aumenta. El trastorno más común en ese caso es el Síndrome de Down que puede determinarse con la amniocentesis.
También es necesario realizar esta prueba en embarazos que necesiten pruebas de diagnóstico cuando se detecta, mediante análisis de sangre, la presencia de alfa feto proteína (AFP). Una baja concentración de esta sustancia sugiere una anomalía cromosómica (espina bífida, anencefalia). La amniocentesis, en esos casos, sirve para detectar y confirmar el diagnóstico.
Al igual que en parejas con un histórico clínico familiar que indica una exposición de riesgo a heredar un trastorno genético por parte de los hijos.
Sencillo proceso
Su fiabilidad es casi absoluta, moviéndose en porcentajes entre el 94% y el 100%. A muchas de las madres les surgen miedos con respecto a los riesgos que puede sufrir el feto mientras se realiza la prueba. Es cierto, existen. Pero solo se producen en un 1% de los casos y son: Infección fetal o uterina, lesiones fetales o aborto.
Para practicar el diagnóstico no es necesario que la mamá sea hospitalizada, pero si debe firmar una hoja de consentimiento.
La prueba resulta muy sencilla, se limpia la piel del abdomen y se aplica un anestésico local. A través de una ecografía para localizar el saco amniótico del que se extraerá el líquido necesario para la prueba a través de una aguja hueca que se introducirá por la pared del abdomen.
La duración de este proceso no va más allá de los 20 minutos, aunque se recomienda que durante las 24 horas siguientes, la mujer guarde reposo absoluto en su domicilio. De esta forma se evitarán pérdidas de líquido amniótico, sangre o que se produzcan calambres.
No todas las mujeres tienen que someterse a esta prueba. Eso deberá determinarlo el médico que se encargue de llevar el control del embarazo.
Tags: amniocentesis, bebé, diagnóstico, Embarazo, Feto, riesgo, síndrome de down
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